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Testimonio del día « Thalasso Spa Plénitude »
Junio de 2008
Mi marido y yo estamos enamorados del país vasco y venimos a la talasoterapia a Hélianthal cada 2 o 3 años para ofrecernos una pausa beneficiosa y para disfrutar de la región. Una actividad profesional agobiante, niños pequeños que quieren más y más, tensiones físicas y nerviosas, este año llegamos con las pilas totalmente descargadas...
Habíamos elegido una fórmula Talasoterapia y masajes del mundo y, desde el primer día liberamos todo lo que llevábamos dentro para dejarnos invadir por el bienestar, con tratamientos eficaces y precios, y descanso frente al océano. Es increíble ver hasta qué punto el espectáculos de las olas, de las nubes, del cielo lo barre todo y libera de las preocupaciones y las angustias.
El descubrimiento de los masajes es un gran momento de sensaciones fuertes, entre placer y alivio. Manos expertas que nos hacen un masaje personalizado calmante, ¡nos vamos con un cuerpo nuevo!
Y en cuanto los tratamientos lo permitían íbamos al spa biomarino, un espacio luminoso para nadar o relajarnos en un agua a 33 grados. ¡Un auténtico placer!
Nos hemos dado cuenta de cuánto necesitábamos este paréntesis de tranquilidad y relajación y nos lo merecíamos...
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